En lugar de líneas lisas y predecibles, esta pieza introduce volumen y sombras a través de un cuerpo metálico con estrías profundas que imitan los acantilados de la costa del Pacífico. Su escala se equilibra con un difusor inferior que oculta las bombillas, rompiendo la dureza del metal al esparcir una luz suave que baña las superficies directamente hacia abajo. Pensado para ubicarse en techos altos sobre barras o mesas largas, funciona como un elemento arquitectónico pesado y con carácter que transforma el ambiente tanto encendido como apagado.